MM: La zamba Añoralgias ha sido recopilada por un gran investigador
de nuestro folklore, un hombre nacido en el norte: el noruego Sven Kundsen...,
el "Payo" Kundsen. A él debemos entre otras iniciativas
el simposio interdisciplinario que reunió a folkloristas y ginecólogos.
El tema era "La relación entre el examen de mama y el alazán
de tata". Fue en un pueblito de Salta donde Kundsen oyó
por primera vez la zamba "Añoralgias", cantada por
una anciana de 108 años, a la que él mismo había
encontrado en una de sus excavaciones arqueológicas. Dice Kundsen
en sus memorias "la venerable mujer parecía confundirse
con el paisaje, me dijo: 'Mira ese algarrobo' señalando un guanaco...",
efectivamente se confundía con el paisaje. Cuando ella terminó
de canturrear la zamba -sigue diciendo Kundsen- le pregunté si
la había escuchado de labios de sus abuelos. Ella me contestó:
"Esta zamba la escuché en un compact que me mandaron de
Buenos Aires".
Y ahora
hablando en serio, Les Luthiers estamos en la gloria porque estamos
en el disco de nuestros admirados Chalchas, siempre tan artistas y tan
decentes.
Gracias por invitarnos.
Primera
CORO:
Esta zamba canto a mi tierra distante
cálido pueblito de nuestro interior
tierra ardiente que inspira mi amor,
gredosa, reseca, de sol calcinante,
recordando esa tierra quemante
resuena mi grito: ¡Qué calor!
Cómo
te recuerdo, mi lindo pueblito
con tu aire húmedo y denso de día
noches cálidas de fantasía
pobladas de magia, de encanto infinito,
y el cantar de tu fresco arroyito,
salvo en los diez meses de la sequía.
Siempre
fue muy calmo mi pueblo adorado,
salvo aquella vez que pasó el huracán,
viejos pagos, ¡Qué lejos están!
mi tierra querida, mi dulce poblado,
tengo miedo de que hayas cambiado
después de la ultima erupción del volcán.
Segunda!
CORO:
Tierra que hasta ayer mi niñez cobijabas
siempre te recuerdo con el corazón,
aunque aquel arroyito dulzón
hoy sea un hirviente torrente de lava
que por suerte a veces se apaga,
cuando llega el tiempo de la inundación.
Los
hambrientos lobos aullando estremecen,
cuando son mordidos por fieros mosquitos,
no se puede dormir por los gritos
de miles de buitres que el cielo oscurecen,
siempre algún terremoto aparece
y al atardecer llueven meteoritos.
Y si
a mi pueblito volver yo pudiera,
a mi viejo pueblo al que no he regresado
si pudiera volver al poblado
que siempre me llama, que siempre me espera,
si a mi pueblo volver yo pudiera,
no lo haría ni mamado.