|
Relator (en off):
En toda Sevilla se murmura que el peregrino de Flandes, que desde hace
un tiempo ronda las calles bajas de la ciudad, oculta sus intenciones
y hasta miente respecto de su origen. Un misterioso gitano ha predicho
que algo extraño ha de acontecer en Sevilla, en consecuencia, no
sería nada raro que el peregrino fuera Rafaello de Cremona, y que
su gran sombrero fuera una prenda a la vez sobria y elegante para disimular
su verdadera identidad. En el castillo del Conde Salvador nadie presta
oídos a tales habladurías. La Condesa Antonina observa la
tormenta que se avecina y se sume en triste recuerdos. Evoca la noche
en que un pirata intentó seducirla y el terror la estremece. Luego,
el deshonor y un hijo, fruto de esa unión perversa, y el pirata
que huyó riendo y el hijo que le fue robado y el Conde generoso
que se unió a ella olvidando su pasado. Solo el recuerdo del hijo
perdido empaña la felicidad de la Condesa junto a su esposo y a
Bonifacio,hijo de ambos, legítimo. Rosendo, enigmático servidor
del Conde, aparentemente fiel, con el pretexto de servir a la Condesa
vigila los movimientos de ésta.
Entra
Rosendo y echa una rápida mirada a los personajes, luego hace mutis.
Antonina:
La tempestá é vicina... é vero.
Cruza
la escena un rayo de utilería, sostenido por uno de los músicos.
Antonina:
¡Caracoles! ...domani no avrá sole.
¡Ah!, povera Antonina, ¡ah!, povera Antonina
Ricordo
quella notte
en que fui disonorata
per uno crudel pirata
y desde entonces tremo de pavor.
Nada
sé del figlio amato
si está vivo o ben si é morto
si es alto, o bien si es corto
si es nariguto... o ñato.
Él
pensará en sua madre
quella que lo ha parito
piangendo el pobrecito
despedazato il cuor
Ay,
mamá, que noche aquella
en que al mondo me lanzaste
mas no fue culpa mía
fue culpa de un pirata
e dopo el gran canalla
ridendo, ridendo, se rajó
oh, oh, ridendo se rajó
Entra
el Conde Salvador
Salvador:
Esposa mia amata
¿que fate qui sentata?
Antonina:
nata
Salvador:
Rispóndeme, parlate
y calma mia ansietate
Antonina:
¡Andate!
Salvador:
Tanto dolor rivela il tuo sembiante
que ya non voglio que me parli más
lo indovino al vederti por delante
lo capisco al vederti por detrás
Los dos:
Por detrás, por detrás
entran las palomas en el palomar
¡Ay, ay, ay! ¡Ay, ay, ay!
desde aquí las veo repichonear.
Suenan
golpes a la puerta del castillo
Los dos:
Chito, silenzio
la porta ha suonato
chito, silenzio
perché suonará
Será algún caminante
que se quiere albergar
Será algún caminante
que se quiere albergar
Entra
Bonifacio
Bonifacio:
¡Padre mío!
Salvador:
¡Oh!, ¿qui viene?
Antonina:
Es tuo figlio, nostro nene.
Bonifacio:
A la porta del castello hay un uom con gran capello.
Lo
ha sorprenduto una tormenta
el se ha perdutto y se lamenta
el poveretto pide pasare
e un colchonzino per dormitare
Antonina:
Noi siamo hospitalari
Bonifacio:
Andate
Salvador:
¡Adelante!
Tu le farai, le honori a questo uomo,
io tengo que facer y me las tomo.
|