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MM: Siendo
ya un compositor consagrado Mastropiero
realizó un viaje al Medio Oriente, a la capital de las frías
regiones montañosas de Arabia, la mítica ciudad de Uf-Que-Brr.
Llegado a la ciudad de Uf-Que-Brr, una leve indisposición del jeque
de la ciudad motivó que Mastropiero fuera recibido por Abdul, el
anciano imán de la mezquita principal a quién habían
nombrado imán por su sabiduría, pero sobre todo por su gran
magnetismo. El imán Abul se presentó ante Mastropiero y
le dijo: "Maestro, yo seré su anfitrión, porque a mi
jefe el Jeque lo aqueja la jaqueca". Mastropiero, entonces le respondió:
"Digamé, esa jaqueca de su jefe el Jeque, no mejorará
con carqueja?". Y siguieron conversando toda la noche
En esa
charla Mastropiero, se enteró de que los musulmanes más
fanáticos eran conocidos como "muy sulmanes"; y por el
contrario, a los que solo cumplían en parte los preceptos de Mahoma
les decían los "mahomenos". Por último y antes
de regresar, allí convivió con varias tribus de beduinos
que provenían, algunos, de ciertos oasis poblados, y otros, de
ciertos desiertos desiertos. Los miembros de la tribu eran nómades
por partida doble; eran nómades porque deambulaban sin residencia
fija y porque eran no más de... cincuenta, sesenta beduinos. En
dicha tribu...
(cincuenta y tres, cincuenta y cuatro, no bueno, lo tipos mas o menos
se cubren de alguna manera, es decir, para dar una idea aproximada, muere
alguno, nace uno nuevo, no hace falta saber exactamente... ¡ah,
no, porque!... es un texto lo leo por dos o tres años, digo cincuenta,
sesenta y tengo todo cubierto... cincuenta y cinco...)
En dicha tribu se disputaban el mando dos jeques hermanos: Mohamed, el
Grande, y Nomemohes Chico.
Nomemohes, el Jeque, El Jeque Nomemohes estaba por contraer enlace, y
le encargó a Mastropiero la obra que escucharemos a continuación:
la "Serenata que cantó
el novio la víspera de la boda".
DR: Mañana
por fin estaremos casados,
será nuestra vida, un lecho de rosas
pues Alá protege a los enamorados,
y yo os amo, mis veinte futuras esposas.
Os
amo, os amo, mujeres de mi harén:
Zoraida, Sherezade, Zobeida, Farah, Zimrud,
Rosa, Zulma, Dalila, Zaida, Jazmín,
Fátima, Mora, Farisad, Marien, Amina,
Zuleica, Axa, Dunia, Zoe... y Porota!
Viviremos
apasionadamente,
nuestra vida será un edén,
seré fiel eternamente,
nunca os engañaré con otro harén.
Os
amo, os amo, a cada una por sus virtudes:
¡Zoraida!...
Oh, rostro radiante cuya claridad apagaría la llama de un tizón
encendido, tus mejillas, finas, suaves y peludas... y pulidas, son como
pétalos de narciso, como flores de arrayán y amapola ¡Y
qué lomo, mamita!
¡Sherezade!... Aunque de tus manos no salen tentadores manjares,
aunque de tus manos no salen bordados exquisitos, tus dedos son como
diez...tus dedos son como diez. Sin contar los de los pies.
¡Oh! ¿Y tú quién eres? ¿De quién
es esa mirada resplandeciente como la aurora? ¿De quién
son esas manos que Alá bendijo? ¿Cual eres que no te reconozco?
¡Ah! ¡primo Alí!...¿ Sal de alí!...
¡Toquete!
Ya
el sublime momento contemplo
pues mis ojos la escena ya ven
el sacerdote diciendo en el templo
os declaro marido y harén.
Luego
en la fiesta bailaremos mejilla a mejilla, a mejilla, a mejilla...
Y ahora, os tengo que dejar; mañana será nuestra boda.
Cuando
mañana a la noche salude
no habrá en nuestro lecho pesar ni fatiga;
cuando mi cuerpo a los vuestros se anude
seremos felices, que Alá os bendiga.
¡Y que Alá me ayude!
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De una entrevista radiofónica a Carlos Núñez
Cortés para el programa "La Guagua", de Buenos Aires,
emitida el 10 de septiembre de 2000, extraemos los párrafos que
siguen, referidos a la Serenata medio oriental:
Esta serenata
estuvo en los espectáculo Por Humor al Arte y Grandes
Hitos, y la cantaba Daniel. Él nombraba una a una a cada
una de sus esposas, "Zoraida, Sherezade, Zobeica...", los
veinte nombres. En realidad nombraba diecinueve, y el vigésimo
nombre era: "Aya, Dunia, Zoe... y Porota"; Porota era la odalisca
número veinte, que despertaba una risotada en el público.
Por supuesto cuando viajamos al exterior, estuvimos en Venezuela, por
ejemplo, la Porota hubo que traducirla, porque la Porota es muy de acá,
del Río de la Plata. Entonces, contactamos un venezolano y le
dijimos más o menos como pudimos, ¿por qué no nos
das algún nombre de alguna persona, digamos, no sé, de...,
de bajo ingreso, por no decir... una sirvienta por ejemplo, no? ¿cómo
podría llamarse? algún nombre muy conocido y muy usual
en Venezuela. Entonces nos dijo: "Bueno, nosotros acá, en
Venezuela, en Caracas, tenemos el nombre más usual que es Coromotico";
y al ver nuestra cara de estupor dijo: "Bueno, nosotros le decimos
Coromotico porque es muy feo el nombre original que es Coromoto".
Pero estamos pidiendo el nombre de una mujercita, de una señorita.
Dice: "Sí, sí, sí, Coromoto, Nuestra Señora
la Virgen de Coromoto, que es una montaña que hay en Venezuela".
Entonces, bueno, le cambiamos el nombre a Porota, le pusimos Coromotico
con mucho recelo, porque nos dijimos ¿realmente van a entender
el chiste? Cuando actuamos en el teatro Teresa Carreño, de Caracas,
la carcajada fue enorme.
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