MM: Bienvenido
hombre occidental. En este monasterio del lejano oriente encontrarás
sacerdotes y maestros de Artes Marciales.
DR:
¡Osóoo! ¡Oh extranjero!, en largas jornadas de
entrenamiento aprenderás secretos de artes marciales. Escucha
a continuación estas primeras enseñanzas. ¡Osóoo!
JM:
Cuando te ataque un enemigo más fuerte, utiliza el poder de
tu grito, de esta manera: ¡Socorro!
LP:
Un luchador debe cuidar alimentación. En el comedor del monasterio
se puede ver un cartel que pone: "Oh extranjero, saborea tu tazón
de sopa de arroz, deléitate luego con un plato de arroz cocido
y toma un bocado de arroz sazonado con hierbas amargas". También
tenemos longaniza.
CORO:
Uh-ke..., Uh-ke.....,
CN:
Cuando te enfrentes con un luchador más fuerte que tú,
deberás moverte más rápidamente que él;
y si te alcanza: ¡que Dios te ayude!
CORO:
¡Uh-ke miedo!
JM:
Debes tener moderación en tus costumbres. Ya lo dijo el poeta:
"Anoche sobre la luna vi claramente dibujado un dragón
con plumas. Debo beber menos".
CN:
Cuando te enfrentes con un luchador más fuerte que tú,
táctica defensiva no basta, hay que usar táctica ofensiva.
Lo enfrentas y le gritas: ¡maricón!
MM:
El camino de la sabiduría es largo: Encontrarás La Fuerza
en Kyoto, encontrarás La Destreza en Kuen, pero La Paz... se
encuentra en Bolivia.
LP:
Si aquel que dice ser tu mejor amigo te clava un puñal en la
espalda, debes desconfiar de su amistad.
JM:
Y para finalizar escucha este último consejo.
CN:
Las Artes Marciales son parte de una filosofía.
DR:
No deben ser consideradas un arma.
LP:
Y por eso, recuerda:
CORO:
¡No hay nada como un buen revólver!